"COME LA TOSCA IN TEATRO" Ópera en Bellas Artes, México.
“COME LA TOSCA IN TEATRO”
Por Manuel Yrízar.
Muy equivocados están quienes piensan que uno va a la ópera a sufrir o a criticar todo lo que esta mal.
A la ópera vamos a disfrutar. A oír la música que amamos. A llenarnos de energía positiva. A saludar a los amigos y a la gente que amamos. A echar chisme en los pasillos.
Difiero de algunos críticos que gozan cuando las cosas no salen bien para incitar al público a que “Mejor no vayan. Estuvo horrible.” Como escuchamos decir al crítico del periódico REFORMA el estimado Lázaro Azar en un programa radiofónico.
Al contrario.
Quisiéramos que la gente fuera al teatro y que hubiera más y mejores funciones. Que la ópera en la ciudad de México sea un disfrute cotidiano como lo fue durante muchos años. Es una delicia leer las crónicas de esos tiempos no tan lejanos que podemos disfrutar en los libros donde las ha recopilado el tesonero investigador José Octavio Sosa Manterola. A eso vamos.
Bienvenida la crítica mordaz e inteligente. Irónica. Fuerte. Graciosa. Terrible. Aquella que mira los errores y fustiga con látigo feroz lo que no funciona.
Pero no estaría nada mal que hubiera propuestas.
OH¡ DOLCI BACI, O LANGUIDE CAREZZE…
Un segundo elenco de cantantes entro a cantar en la misma producción de la ópera “TOSCA” de Puccini que se presenta en Bellas Artes y, como siempre sucede, las cosas cambiaron totalmente. Esa es la magia de la ópera. No hay ninguna función, aún con el mismo elenco, igual a la otra. Los mismos artistas, la misma orquesta, el mismo director, pueden brindar una función espantosa donde todo está patas arriba y esos mismos brindarnos una función memorable que se grabara en nuestra alma y en nuestro corazón. Eso lo sabe cualquier villamelón. No podemos decir:”A esa cantante no la vamos a escuchar nunca. No necesito tomarme el veneno para saber que me va a matar.” Clichés y frases hechas, muletillas, apantalla pendejos. Que los hay.
La crisis que ha venido padeciendo la ópera de Bellas Artes podría volverse crónica si no se toman las medidas necesarias para sacar al buey de la barranca. Lo primero sería reconocer el problema. Evaluarlo. Analizarlo. Ponderarlo. Y solucionarlo. Un problema que no tiene solución no es problema.
Si se cuenta con lo indispensable para trabajar bien, si tenemos un teatro renovado que muchos millones nos ha costado, ya es hora de tomar al toro por los cuernos. Dejarnos de lamentos y pechicaterías. Podemos y debemos hacerlo.
RECONDITA ARMONIA DI BELLEZE DIVERSE¡…
Satisfechos salimos anoche de la función presenciada que corrió con serenidad. Resueltos los problemas señalados por la mayoría de los críticos y los propios responsables la música de Giacomo Puccini volvió a deleitar al no siempre respetable público. Con un elenco encabezado por experimentados cantantes que llevan tras de si más tablas pisadas que un carpintero veterano las cosas funcionaron con normalidad. Las aguas volvieron a su cauce. La función corrió sin tropiezos ni contratiempos y la historia trágica de los enamorados Floria Tosca y Mario Cavaradossi y el pérfido Barón Scarpia volvió a contarse con ese lenguaje embriagador e hipnótico de la música, la poesía, el canto, eso que llaman ÓPERA. Que la hubo y disfrutamos.
Mucha alegría me dio escuchar a la soprano Eugenia Garza, por quien tenemos un especial afecto y simpatía, llegar a cantar un personaje al que llega en un momento de asombrosa madurez vocal y artística. La Diva representando a la Diva. Mujer temperamental y controvertida, cantante poseedora una de las voces más bellas de México, ha sido, como su apellido, Ave de Tempestades. La Divina Garza como se le conoce en el medio. Y aquí, en el terrible papel que requiere ser cantado por alguien que le haga justicia, Eugenia nos brindó el mejor papel que le hemos escuchado en muchos años. Resueltos todos los problemas técnicos de emisión, con absoluto control del hermoso instrumento, con una inteligente lectura del poema y de la música perfectamente adecuada a sus condiciones vocales, su Tosca fue creíble y adorable. Ojala vengan a escucharla sus críticos para constatar el grado de control, concentración y dominio que al que ha llegado la soprano Eugenia Garza. Una Tosca que se va transformando de la mujer enamorada, ingenua, dulce y voluptuosa, en la fiera que defiende su honor mancillado y mata en legítima defensa plenamente justificada. Todos los matices de su cuerda. Aplaudimos y constatamos su trabajo.
Mario Cavaradossi fue interpretado por el experimentado tenor José Luis Duval que brinda todo lo que tiene para dotar de voz y vida al héroe romántico entrañable y malogrado. Víctima injusta de un sistema que termina la vida de quienes concuerdan con sus tiranías.
Genaro Salvarán es otro cantante que sabe lo que es abordar a un villano cruel y sofisticado como el sátiro santurrón libertino que se escuda en la religión para refinar sus apetitos lujuriosos. Muchas veces ha cantado Genaro a se personaje al que dota de esa voz oscura y de timbre hermoso con el que siempre sale adelante en su personal interpretación de los personajes de su cuerda baritonal.
Mejor oímos ahora a los otros personajes como el Angelotti de Ricardo López, el Sacristán de Arturo López Castillo, el Spoletta de Victor Campos y el Ciarrone y carcelero de Roberto Aznar.
La Orquesta del Teatro sonó mejor también con mejores tiempos y matices, más atmósferas dramáticas, música escénica que sostiene la acción y subraya los sentimientos. Las campanas de Roma del tercer acto me trasladaron a ese amanecer preludio de la muerte donde Mario espera a Floria para despojarla de los velos entre sus brazos.
Raúl Falcó resolvió con seguridad y colmillo una escena que contó la historia bien contada y transitó con éxito convencional su sobrio y limpio trazo. Hombre de teatro y música es uno de esos Operópatas siempre buscando nuevos horizontes.
PARLAMI ANCOR COME DIANZI PARLAVI…
Anoche me acompañó a la función una de mis alumnas de los talleres de Ópera que he dado quien nunca había visto una función de “TOSCA”. “Es mi primera vez.” Dijo entre ingenua y picara. Desconocía totalmente el argumento y no sabía siquiera de que se trataba la historia: “Te envidio”- le conteste. Añoro con nostalgia cuando la vi y escuché por primera vez ya ni me acuerdo donde ni cuando.
Y salió fascinada. Transformada. Maravillada. Me decía como sentía que la música la envolvía y se identificaba totalmente con los personajes. Puso a volar su mente y su fantasía. Desprejuiciada. Pura.
También para esos nuevos públicos están hechas las óperas. Quienes la hemos visto tantas veces que ya casi la sabemos de memoria. Para quienes la conocen por vez primera. No todo es la memorable
“TOSCA” por antonomasia con Callas, Di Stefano y Tito Gobbi. Muchas otras Florias, Marios y Vitellios esperan enamorarse, matar y morir. Démosles esa oportunidad. Los responsables deben hacerlo.
México D.F. miércoles 25 de mayo de 2011.